Pensaba que no estarían más allí, después de tanto tiempo,
tantos pasos desandados, tantos olvidos y tantas lágrimas lavadas por la
lluvia. Pero poco a poco comenzaron a
aparecer, como brotes de primavera agradecidos del sol. Porque revivió, para remecer la esquina
oscura de la memoria, esa que no sabía siquiera que existía. Para recuperar, como de un disco dañado,
todos esos datos olvidados y dados por perdidos. Ese efecto de sorpresivo milagro, que va
levantando capa tras capa de memorias, restableciendo una imagen pieza por
pieza, como un rompecabezas antiguo reencontrado en un viejo armario. Va renaciendo ante la incredulidad y tomando
un brillo imposible de pintura restaurada, con mucho esmero, con mucho
amor.
Así ha conseguido este grupo de disímiles esferas, en distintas
geografías, de múltiples ideologías pero idéntica nostalgia, perforar hasta el
corazón de la quebrada memoria y sacar a luz tantos recuerdos. Como escarbando
un tesoro con un viejo mapa, rasgado y borroso, que se ha compuesto
mágicamente.
Se ha hecho tan cotidiano compartir un café en la distancia,
leer relatos emocionantes o hilarantes, sentirse acompañados en alegrías y tristezas, reír
de los más impúdicos chistes, reconocerse en fotos blanquinegras que saltan de
antiguos rincones y gavetas, rememorar y deleitarse con las historias, que se
van tejiendo gracias a la añoranza y el deseo.
Desafiar las huellas del tiempo en nuestros cuerpos para volver a ser
los mismos de entonces. Rescatar los
sueños, revivir anhelos, retornar a ese lugar feliz donde reencontrarnos con nuestra esencia.
Por esto quiero tomar prestada la sentida canción que creó Katia Marquez en ocasión del reencuentro 30 aniversario de nuestra graduación. En las dos orillas.
***
Por esto quiero tomar prestada la sentida canción que creó Katia Marquez en ocasión del reencuentro 30 aniversario de nuestra graduación. En las dos orillas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario